Cuándo debes acudir a un psicólogo

¿Cúando debes acudir a un psicólogo?

Vivimos en una sociedad compleja, donde a los factores tradicionalmente desencadenantes de episodios de desequilibrio psicológico (educación, entorno familiar, etc), se unen otros elementos diversos que provocan cuadros de incomunicación, inseguridad y aislamiento. En un contexto creciente de globalización, es difícil encontrar nuestro propio equilibrio en medio de la avalancha de información que recibimos del exterior, que impone ciertos modelos socialmente aceptados sobre un determinado “ideal” en cualquiera de los ámbitos personales o profesionales de nuestra vida, y en cualquiera de sus etapas (belleza física, relaciones familiares y de pareja, éxito profesional), que difícilmente encuentran paralelismo en el plano de la realidad.A la creciente exposición pública de la intimidad, principalmente en adolescentes y jóvenes, se une un entorno laboral a menudo sometido a una competitividad descarnada, y unas leyes de mercado cada vez más convulsas, que generan dosis crecientes de angustia.Y tal vez es más difícil todavía identificar esos pequeños indicios que, día a día, debería ir accionando nuestro botón de alerta.A veces no somos conscientes de que nuestra forma de gestionar las relaciones familiares es el desencadenante del fracaso escolar de nuestros hijos. De que estamos buscando la satisfacción inmediata a nuestros miedos o infelicidad en la comida, el juego o el sexo compulsivo. De que estamos cayendo en una depresión como consecuencia de un fracaso amoroso, una crisis familiar, una enfermedad, o una situación financiera insostenible, sin ser capaces de comprender el carácter cíclico de la existencia, y de encontrar los asideros necesarios para seguir adelante. De que el temor a perder lo que tenemos (salud, familia, trabajo) hace que seamos incapaces de disfrutarlo. De que determinadas vivencias del pasado nos hacen relacionarlos de una manera anómala con los demás, volcando en el resentimiento o la agresividad nuestra rabia y tristeza contenidas.

Pero esos indicios están ahí, y buscar la ayuda profesional del psicólogo es el primer paso para trabajar en su solución, no solo reconociendo las causas de nuestro desequilibrio y sufrimiento, sino encontrando el camino para superarlo: reforzar nuestro yo a través de la introspección, aprender a asumir nuestras limitaciones pero también nuestra propia fuerza, comunicarnos con el mundo de una manera más plena.